GUÁCALA:
UN PRESIDENTE NEGRO
¡No
hay derecho, caray!
De
dónde
acá un país dizque desarrollado
queda en manos de alguien
así.
Definitivamente
la decadencia de Estados Unidos es cada vez más preocupante. No de
otra manera se explica que tengan ahora un presidente negro, como cualquier
Haití. Nosotros por ejemplo,
siempre hemos tenido presidentes con presencia (incluso
Ernesto Samper, cuyo único problema fueron unos kilitos de más).
En general, los presidentes de nuestra historia reciente no sólo
han tenido una elegancia a prueba de balas, sino que tienen piel normal,
blanquita, y hasta ojos claritos, como el doctor Álvaro Uribe;
mejor dicho: como debe ser, caray.
Pero el de la raza
no es el único
problema del nuevo presidente gringo. ¡Qué tal ese nombrecito!
De dónde acá los
americanos se dejan obnubilar por alguien llamado Barack
Hussein Obama, que ni bautizado debe ser... ¡Háganme el
favor! Y que tal los nombres de las chinas. Qué lobería
tan espantosa; o como diría mi amigo Alberto Casas: qué cosa
tan frondia, ala. Qué pesar de la Casa Blanca, tan bonita que
se vería
con la familia McCain.
Además de todo, Obama es un provinciano,
hijo de un africano, proveniente de una familia disfuncional, que aterrizó en
la política
sin experiencia alguna y por lo tanto no sabe comprar
conciencias; es pro Derechos Humanos; no sabe violar constituciones;
cree que hay que respetar las otras ramas del poder público;
no tiene idea de lo útil
que es una Convivir; respalda a los sindicatos; ignora
qué es clientelismo
y no sabe insultar periodistas. En otras palabras: carece
de todas esas cualidades que distinguen a un buen político como
mi presidente Uribe.
Ojalá que el caso de Obama no alborote a
gente como Piedad Córdoba,
que hasta guerrillera será. Que se olvide de sus ambiciones presidenciales,
porque la gente de bien debe escoger gente de bien para
que gobierne; y no seguir el ejemplo de esos paisitos que tienen presidentes
mulatos, chinos o indios, como el tal Evo ese, que no sabe ni vestirse
con el decoro y la distinción que corresponde.
¡Se me olvidaba! Si Obama aplicara la exitosa experiencia de Juan
Manuel Santos en seguridad democrática, no mandaría a cerrar
la cárcel de Guantánamo.